
La oficina toma posiciones selectivas en empresas operativas de capital privado. La implicación abarca desde capital minoritario paciente hasta la propiedad mayoritaria cuando el encaje es adecuado.
El private equity aquí es una disciplina directa y no un programa de compromisos en fondos. Cada oportunidad se evalúa por los méritos del negocio subyacente, por el alineamiento con los operadores existentes y por la capacidad de la oficina de aportar algo más que capital — gobernanza, perspectiva transfronteriza o continuidad generacional. Las condiciones se adaptan a cada situación en lugar de tomarse de una plantilla estándar.
Las inversiones se realizan con capital propio de la firma, no a través de fondos mancomunados.
La oficina respalda a fundadores y equipos directivos junto a los que está dispuesta a permanecer a largo plazo.
La estructura sigue al negocio, no al revés.