Investments MedinaPerspectivas — Automóviles de Colección

    Por qué los family offices tratan los automóviles de colección como una clase de activo

    Un automóvil de colección rara vez es solo un automóvil. Para un family office disciplinado, es una posición — con su propia diligencia, sus propios costos y su propio plan de salida.

    Publicado
    19 de julio de 2026
    Automóviles de Colección

    El atractivo de los automóviles de colección casi siempre comienza con la pasión, no con una hoja de cálculo — y precisamente por eso la disciplina importa más aquí, no menos, que en el resto de la cartera. Un automóvil tratado principalmente como inversión exige la misma diligencia que cualquier otra posición ilíquida: la procedencia, el estado, el historial de mantenimiento y la profundidad del mercado deben verificarse antes de la compra, no justificarse después.

    La estructura de costos difiere fundamentalmente de las tenencias líquidas. El seguro, el almacenamiento climatizado, la restauración y el mantenimiento son gastos continuos, a menudo subestimados, que deben incorporarse a cualquier cálculo de rentabilidad — un automóvil que se revaloriza en el papel puede seguir siendo una mala asignación después de los costos.

    La liquidez es la restricción central. El mercado de automóviles de colección de primer nivel es reducido, está sujeto a los calendarios de subastas y depende en gran medida de la procedencia y del interés de coleccionistas individuales — una posición no puede venderse a voluntad, y el family office planifica la salida con el mismo cuidado que la entrada.

    Al igual que con cualquier otra posición en activos tangibles, el tamaño de la asignación se mantiene deliberadamente acotado — típicamente una parte pequeña y claramente definida de los activos totales, que permite a la oficina honrar la pasión sin dejar que la emoción determine la asignación de capital.

    Bien gestionados, los automóviles de colección no son ni una distracción de la cartera ni un cheque en blanco para el entusiasmo. Son una posición acotada y cuidadosamente gestionada — y para un family office, ese es precisamente el punto.

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    Una conversación, no una propuesta comercial.